España empieza a salir del confinamiento. Las comunidades en fase 2 abren centros comerciales, playas y, algunas, colegios. Madrid, Barcelona y Castilla y León entran en fase 1.

España sale del confinamiento entumecida y a trompicones. Aunque los corredores ya han invadido los parques y a las puertas de tiendas y centros comerciales vuelven a formarse filas de clientes no vistas en tres meses, la normalidad está lejos de llegarle a los negocios que construyen buena parte de la vida social de un país: los bares y restaurantes. El 85% permanece cerrado, según datos difundidos ayer por Hostelería de España. "La mayoría ha preferido esperar y prepararse", explica a este diario José Luis Yzuel, presidente de la asociación. "Vamos a aguantar hasta a la fase 2, a ver si a partir de entonces es rentable", explican Nuria y Esperanza, las dueñas del Bar Automático, en plena labor de desinfección. En la concurrida calle Argumosa de Madrid, donde se sitúa este local de Lavapiés, hay 24 bares, pero sólo cuatro se han atrevido a abrir. Las limitaciones de aforo a sólo un 50% de las terrazas y servir en el interior hacen que abrir sea más costoso que seguir sin ingresos, así que un 90% permanece con la persiana bajada. "Es un suicidio abrir en estas condiciones. Con sólo la mitad de la terraza no podemos mantenernos", lamenta el responsable de otro local de Argumosa, que prefiere no dar su nombre.

En Barcelona, tampoco se muestra optimista el Gremio de Restauración, que aglutina a casi 9.000 negocios. De todos ellos, "el 80%" siguen con la persiana bajada, según su director, Roger Pallarols. "En la hostelería, la activación es anecdótica y el centro tampoco están tomando velocidad" porque la movilidad está lejos de recuperarse y el teletrabajo se ha consolidado, según David Sánchez, presidente de Comertia, una entidad que agrupa a cadenas catalanas de comercio y restauración de capital familiar.

En los barrios periféricos y en ciudades "más residenciales", la recuperación es más intensa, precisa. Pese a ello, la sección de comercio de la patronal catalana de pymes Pimec asegura que el sector está en una "situación muy delicada" y que al 56% de sus asociados les han caído en más de un 75% sus ventas desde el inicio de la pandemia.

Desde ayer, toda España se encuentra como mínimo en fase 1, tras la incorporación tardía de Madrid, Barcelona y toda Castilla y León. Pese a ello, la capital catalana siguió confinada a efectos prácticos, ya que únicamente se permiten los desplazamientos entre la capital y los municipios de su entorno por causas laborales o de fuerza mayor. Estas restricciones se deben a que Cataluña es la única autonomía peninsular donde el desconfinamiento no se hace en base a las provincias, sino por las regiones sanitarias de la Generalitat, y Barcelona y su entorno se reparten en tres territorios. Tras las críticas de la alcaldesa, Ada Colau, y varios partidos, la Generalitat aseguró que a partir del próximo lunes se permitirá la movilidad en la conurbación metropolitana, un continuo urbano de 5,5 millones de personas.

Por otra parte, continúan en la primera fase la Comunidad Valenciana, varias regiones sanitarias catalanas y las provincias de Málaga, Granada, Toledo, Ciudad Real y Albacete.

Mientras, el resto de la población española -22 millones de personas- dio la bienvenida a la fase 2. A pesar de que se permite la reapertura de los centros educativos salvo las universidades, ayer sólo se hizo en Galicia y País Vasco. La Rioja lo hará hoy y Canarias, Cantabria, Extremadura y Navarra, en junio.