Cuando en España decenas de miles personas han perdido la vida como consecuencia de la COVID19, el guitarrista malagueño Daniel Casares publica la tercera entrega audiovisual de su reciente trabajo «Guitarrissimo». En esta ocasión Daniel interpreta la pieza inédita «Suspiro al cielo», una composición de alta carga emocional cuya estructura melódica él ha bautizado como «fantasía». Según Daniel, la pieza surgió como una oración a sus familiares y amigos fallecidos, pero que ahora es extensible a todas aquellas y aquellos que se marcharon sin posibilidad de despedirse. «Es mi forma de rezarle a los muertos, a los que se fueron… de sentirme más cerca», explica.
En esta serie de grabaciones (integrada en este momento por una bulería, unas alegrías y esta nueva entrega) Daniel regresa a la quintaesencia de la escuela de guitarra más ortodoxa y refinada con la intención de acompañar a la sociedad española en un momento históricamente complejo. En el vídeo, rodado con un amplio despliegue técnico y una destacable dirección de fotografía, el guitarrista emerge concentrado en la soledad de su instrumento.
 
«Suspiro al cielo» es el tercero de los cuatro videos que componen el corpus de «Guitarrísimo». La composición no solo ratifica una exhibición demoledora de técnica, virtuosismo y lírica, sino también un canto a la esperanza frente a la oscuridad del momento que atravesamos. «La cultura y el arte son el mejor bálsamo para un país herido», reflexiona Daniel.
La última entrega (una soleá) también estará disponible en las próximas semanas en diferentes plataformas digitales y redes sociales. El corpus completo de la obra «Guitarrísimo», editada por el sello BMG, se podrá escuchar en las plataformas de música streaming más relevantes.
De forma casi autodidacta, Daniel Casares inició su carrera de guitarrista a los ocho años. Su paso por el Conservatorio Superior de Málaga le dio posteriormente el anclaje académico necesario para crecer como intérprete y compositor, hasta situarse en la élite de la guitarra flamenca de todos los tiempos. Ecléctico en sus gustos musicales, sus referencias transitan entre maestros españoles de indiscutible factura, como Paco de Lucía o Niño Ricardo, hasta iconos internacionales de la cultura pop rock y R&B, como Sting o Sade. En los últimos años Daniel también se ha sumergido en la obra de los mayores guitarristas brasileños de todos los tiempos (Garoto, Baden Powell o Raphael Rabello, entre otros) o de los contemporáneos Guinga y Yamandú Costa, para beber de su lirismo y armonías.
El guitarrista ha sido galardonado con el Premio Revelación Musical de la Asociación de Cronistas de Espectáculos (Nueva York, 2005), el Premio Miguel Alcal al mejor artista (2005), el Premio Nacional de guitarra (Hospitalet de Llobregat, 1999), el Premio Nacional de Guitarra «Bordón Minero» (Murcia, 1997) y el Premio Nacional de Guitarra (Jaén, 1996). Asimismo, durante los últimos años ha compartido estudio y escenario con nombres como Loreena McKennitt, Toquinho, Dulce Pontes, Alejandro Sanz y Chucho Valdés.
Fuente: Nacho Serrano