La historia es similar pero con un desenlace muy diferente. El principal sospechoso de la desaparición de Marta Calvo Burón, el delincuente colombiano Jorge Ignacio P. J., de 37 años de edad, ya fue investigado el pasado mes de abril por la Policía Nacional tras la muerte de una prostituta en Valencia.

El hombre ahora huido fue el último cliente de una meretriz que falleció en un hospital días después de sufrir convulsiones en una casa de citas del distrito de Ruzafa. Jorge entró con la mujer en una de las habitaciones de la vivienda para mantener relaciones sexuales y consumir cocaína, según las investigaciones.

Pocos minutos después, el hombre salió del cuarto con una actitud muy nerviosa y se marchó de forma repentina, por lo que sus compañeras de piso, prostitutas también, acudieron a la habitación para ver si la mujer había sufrido alguna agresión o robo, como sucede en ocasiones en las viviendas utilizadas como prostíbulos, y hallaron a la víctima con una crisis convulsiva con espasmos musculares y pérdida de consciencia.

Tras llamar al 112 para pedir una ambulancia con urgencia, las meretrices informaron a la policía de la actitud sospechosa del cliente que estaba con la mujer momentos antes de que comenzara a sufrir las convulsiones. Sin embargo, no sabían el nombre de este individuo ni su dirección ni ningún dato que pudiera ayudar en su identificación. Días después, la prostituta falleció en un hospital de Valencia y la Policía Nacional abrió la correspondiente investigación para esclarecer la muerte de la mujer.

Las pesquisas policiales dieron resultado el 9 de abril, cuando una agente de la Unidad de Convivencia y Seguridad (UCOS) de la Policía Local de Valencia identificó al sospechoso en un control rutinario en la calle de San Pío V. La policía reconoció a Jorge Ignacio P. porque había visto el rostro del individuo en un fotograma difundido con una solicitud de colaboración.

Los investigadores que asumieron el caso de la muerte de la prostituta buscaban a un hombre con barba y gafas de vista, una imagen de la captura de un vídeo grabado por una cámara la noche que entró en la casa de citas, pero desconocían su identidad y su pasado delictivo en Italia y España. Tras ser reconocido en el control, la Policía Nacional lo interrogó y solo pudo atribuirle un delito de omisión del deber de socorro.

Aunque no ha trascendido el resultado de la autopsia, los investigadores barajaron la posibilidad de que la víctima hubiese fallecido por una sobredosis de droga que le habría vendido el hombre ahora huido por la desaparición de Marta Calvo. La Policía Nacional facilitó ayer a la Guardia Civil la información del caso de la prostituta.

Los agentes del Grupo de Homicidios de la Comandancia de Valencia y de la Unidad Central Operativo (UCO) siguen realizando indagaciones para localizar al sospechoso, que tiene antecedentes por narcotráfico en Italia y por conducción temeraria y resistencia a agentes de la autoridad en España. Los investigadores tratan de determinar si Jorge Ignacio P. traficaba con cocaína y ocultaba la droga en la casa de l'Olleria donde mantuvo una cita sexual con Marta. También sospechan que ambos pudieron consumir sustancias estupefacientes la noche que desapareció la joven de 25 años. Los especialistas de la UCO han logrado acceder ya a la cuenta de WhatsApp de Marta para leer sus mensajes.

El delincuente colombiano ya fue detenido en abril de 2008 en Italia, junto a su abuelo materno, cuando transportaban nueve kilos de cocaína en un coche. Tras salir de prisión, Jorge aparentaba que llevaba una vida sana e incluso corrió en 4:48:20 el maratón de Valencia en 2017.

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