Durante una sola semana de septiembre cada año, todos, desde reyes, presidentes y primeros ministros hasta catadores de alimentos, vuelan a Nueva York a la sede de las Naciones Unidas, en lo que se ha convertido en una broma cliché sobre “citas diplomáticas rápidas”. Pero no hay nada gracioso sobre la máxima prioridad en el año 74 de la UNGA, que es la emergencia climática mundial.

La Cumbre del Clima.

La ONU ha organizado una cumbre especial de Acción Climática para este lunes 23 de septiembre, antes de los discursos formales de los jefes de Estado y de Gobierno que normalmente llaman más la atención. Rompiendo con la tradición, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha dicho a los líderes de los países que no suban al podio el lunes sin “planes concretos y transformadores” para detener el aumento de las temperaturas globales, lograr la neutralidad del carbono y reducir las emisiones de carbono en un 45 por ciento. A las personalidades con propuestas se les ha dicho que solo tienen tres minutos para hablar.
Cuán concretos serán los resultados de la cumbre en realidad no está claro. La ONU no tiene un ejército del clima global para recorrer el planeta y detener la contaminación, por lo que corresponde a las 193 naciones de la ONU tomar medidas. Lo que realmente hará la ONU es lo que algunos sienten que la organización lamentablemente hace mejor: recopilar los discursos y otras tormentas de ideas ambientales en un informe.

El objetivo es presionar a los líderes mundiales para que hagan más, a medida que la emergencia climática empeora. Algunos lo han convertido en una prioridad: la canciller alemana, Angela Merkel, estará en la ciudad para la cumbre climática, a pesar de que se saltará el resto de la semana. Por el contrario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estará en la ciudad, pero se saltará la cumbre climática, y en su lugar organizará una sesión sobre persecución religiosa en el mismo edificio. Trump ha evitado previamente reuniones internacionales sobre el clima.

Que comience el debate general.

El llamado “debate general” comienza el martes 24 de septiembre, y el primer país en hablar es Brasil, por larga tradición. Será la primera aparición en la UNGA del líder brasileño Jair Bolsonaro, quien recientemente prometió asistir incluso en silla de ruedas, luego de una cirugía reciente. Esperen fuegos artificiales: después de la gran preocupación mundial por los incendios masivos y la deforestación en la Amazonía brasileña, es probable que Bolsonaro se enfrente a los defensores del clima. Él ya ha prometido un “discurso que es diferente de los anteriores”.

Después de él estará Donald Trump, quien con anterioridad se ha adherido al teleprompter, y el año pasado provocó la risa de los delegados mientras elogiaba a su propia administración.

El volumen de las apariciones de Trump y su imprevisibilidad han dominado los últimos dos años en la Asamblea General. El año pasado, sorprendió al ministro de Relaciones Exteriores chino al acusar a Beijing de interferir en las elecciones estadounidenses mientras ambos se sentaban a la mesa del Consejo de Seguridad.

Trump también fue el primer presidente de EE. UU. en ingresar al edificio y dar unos pocos pasos antes de detenerse frente a las cámaras y gritar a los reporteros, para responder preguntas de temas candentes durante tres días. “Él absorbió completamente el oxígeno de la UNGA”, dice Richard Gowan, director de la ONU en el Centro Internacional de Crisis.

El elefante en la secretaría.

Este año, un misterioso ataque a los campos petroleros de Arabia Saudita ha proporcionado un drama tardío a la UNGA, mientras funcionarios estadounidenses señalan con el dedo a Irán, a pesar de su rechazo y de que los rebeldes hutíes en Yemen asumieron la responsabilidad del ataque. Estados Unidos, Irán, Arabia Saudita, Yemen y otros actores en Medio Oriente estarán bajo un mismo techo durante días. Algunos no pueden alejarse demasiado. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Javad Zarif, ha sido afectado por las restricciones de movimiento de Estados Unidos, que lo confinan a una pequeña zona cerca de la sede de la ONU.

Un alto funcionario de la ONU declaró que “las tensiones en el Golfo serán el telón de fondo de muchos eventos y reuniones”. Lo que nos lleva a la pregunta más importante en la víspera de la UNGA: ¿Se reunirá el presidente Trump con el presidente iraní Rouhani?

Nada está planeado entre los dos líderes, aunque ambos estarán en el edificio de la ONU en medio del desfile de delegaciones. Las amenazas y la retórica lanzada por ambos lados han sido feroces. Estados Unidos impuso más sanciones a Irán el viernes y los iraníes dicen que no necesitan hablar.

Parece que hay”cero opciones para una reunión”, dice Gowan. “En lugar de un avance diplomático, es probable que veamos una guerra de palabras”. La ONU está destinada a ser un terreno neutral para que las partes en contienda sostengan un diálogo y los encuentros cara a cara casuales son exactamente para lo que este foro internacional está hecho. En 2000, el entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton y el presidente de Cuba Fidel Castro se detuvieron brevemente el uno ante el otro en un pasillo, cuando las relaciones entre las naciones se estaban enfriando. Todavía hay un debate sobre si hubo un apretón de manos.

¿Quién viene a la UNGA?

Hasta el viernes, 91 jefes de estado se habían comprometido a asistir. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, estará en Nueva York ofreciendo un papel de liderazgo francés ampliado como mediador global, mientras la administración Trump retira a Estados Unidos de los foros internacionales.

Con una preocupación significativa en casa por la retirada planificada del Reino Unido de Europa, Boris Johnson hará su primera aparición en la UNGA en su papel de primer ministro. Hay conversaciones sobre el brexit programadas con el líder de Irlanda y otros.

Y los líderes de la India, Narendra Modi, de Pakistán, Imran Khan, asistirán y darán discursos en la Asamblea General. No hay conversaciones programadas entre ellos por ahora, ya que las tensiones siguen siendo altas por el tratamiento de la India a Cachemira, un territorio en disputa.

Y de recién interés para el público estadounidense será el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, quien debuta en la UNGA justo en medio de una creciente controversia: el Congreso de EE. UU. quiere saber si Trump le presionó para investigar al hijo de Joe Biden, quien tenía vínculos comerciales en el país. Biden, por supuesto, es uno de los principales contendientes para las primarias demócratas de Estados Unidos. Y podría terminar desafiando a Trump para la presidencia el próximo año.

También hay reuniones de la ONU, grandes y pequeñas, sobre Libia, Yemen, Somalia, Sudán y Myanmar. Además de las horas de maratón de discursos, consideren esto: se han solicitado 630 reuniones. Naciones Unidas define una reunión como un encuentro de 15 o más personas celebradas dentro de la ONU durante un máximo de tres horas.

“No hay menos desafíos que el año pasado” que afectan a la geopolítica en todo el mundo, dijo la embajadora británica en la ONU Karen Pierce. Esperen manifestantes cerca de la sede todo el día.

La lista de líderes que no estarán presentes este año también es interesante: el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el líder chino Xi Jinping rara vez asisten, y tampoco estarán presentes este año. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanayhu, ha cancelado, en medio de una confusión posterior a las elecciones en su país. Netanyahu, un exembajador en la ONU, disfruta sus discursos de la Asamblea General, a menudo con accesorios de cuadros y diagramas.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, había sido incluido como orador, pero ya no viene a raíz de la aparición de múltiples fotografías racistas de su pasado, justo antes de las elecciones nacionales.

El cuestionado presidente de Venezuela Nicolás Maduro ha enviado sus saludos, pero no abandonará su país lleno de agitación. Es poco probable que aparezca el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, quien ha sido reconocido como presidente del país por más de 50 naciones, pero sus representantes presionarán a la ONU para que reconozca en el futuro a Guaidó.

Aunque las instalaciones de las Naciones Unidas son consideradas terreno internacional, Estados Unidos sigue siendo el anfitrión. De acuerdo con el acuerdo del “país anfitrión”, se supone que los visitantes que viajan por negocios oficiales de la ONU no deben estar limitados, y hubo una vez en que Estados Unidos impuso un generoso cordón de radio de 40 kilómetros a los visitantes internacionales que no le gustaban.

Pero este año, Estados Unidos no se está conteniendo. Además de las restricciones de movimiento sobre Zarif de Irán, dos diplomáticos cubanos que vivían en Nueva York que habían planeado participar en la UNGA fueron expulsados el jueves por la administración Trump. Y los diplomáticos restantes en la misión cubana enfrentan las restricciones más duras entre todos los países: no se les permite salir de la estrecha isla de Manhattan.

Y con todos los bloqueos de tráfico y medidas de seguridad, los neoyorquinos y los turistas también sentirán que nadie puede salir de la isla durante esta semana de locura.



Tu anuncio aquí por sólo 1 €

10% de descuento en productos de oferta
Hazte con un 10% de descuento en productos de oferta de vidaXL mediante el uso de este cupón.
OFERTAS01
Ver condiciones en la web.