El hallazgo de la camiseta del niño Gabriel en Las Negras por parte de Ana Julia Quezada, la autora confesa de la muerte del pequeño de 8 años, fue lo que hizo "priorizar" las investigaciones en ella, según han explicado dos policías que han comparecido como testigos en la tercera jornada del juicio por el crimen del menor.

El primero en afirmar que las investigaciones se centraron en Quezada a partir de esa día ha sido el capitán José María Zalvide, jefe de la Policía Judicial de la Comandancia de Almería, debido a que notaron "contradicciones", algo que les hizo "priorizar la investigación" sobre la acusada, aunque sin cerrarse las otras líneas.

"El 3 de marzo, extrañamente, aparece en una zona que previamente ya se había batido la camiseta, la encuentra la posteriormente detenida y que es del niño. Había contradicciones porque ella dice que vistió al niño y la abuela dice que no, que no reconoce la prenda", ha asegurado.

También ha declarado un policía local, amigo de la familia del niño, y que fue responsable en el dispositivo de búsqueda de la zona donde apareció la camiseta, y ha coincidido con el jefe de la Policía Judicial en que le pareció raro el hallazgo de la camiseta. "Cuando aparece la camiseta, me sorprendo porque yo había pasado por allí y no estaba", ha recordado el agente.

Este mismo agente ha relatado que cuando apareció la camiseta estuvo hablando con Ángel Cruz, que le confesó que había ido a esa zona con Ana Julia Quezada "por petición" de ella y que habían decidido ir solos, algo que ha admitido que le hizo sospechar inmediatamente de la acusada, porque le parecía que todo respondía "a un plan".

Varias líneas de investigación
El jefe de la Policía Judicial ha explicado que el caso se catalogó de "alto riesgo" y que desde el principio se abrieron varias líneas de investigación, entre las que estaba analizar el entorno familiar del menor, porque es lo "habitual" en casos como el de Gabriel.

Pero ha asegurado que también se llevaron a cabo intervenciones telefónicas, seguimiento de grabaciones de sistemas de seguridad, consulta de antecedentes de carácter sexual y violento de personas de la zona. Incluso se investigó a un hombre que acosaba a la madre, pero se descartó.

Sin embargo, la aparición de la camiseta hizo "priorizar la investigación" sobre Quezada, aunque sin cerrarse las otras líneas.

También ha reconocido que hubo varias cosas de la acusada que les llamó la atención a los investigadores durante la búsqueda del pequeño: que perdiese el móvil dos veces y que tratara de señalar a su expareja que vivía en Las Negras porque fue diciendo de él que "odia a los niños y que tiene una furgoneta blanca".

Preguntado por la fiscal sobre por qué no se registró la finca de Rodalquilar, donde estaba enterrado el niño, el capitán ha argumentado que los familiares entraban y salían y no habían observado "nada raro", de que hubiera "rastros de sangre o de violencia", y sobre todo porque buscaban a un "niño vivo".

"La aparición de la camiseta nos hizo pensar que pudiera estar retenido por un tercero", ha asegurado.

El tío de Gabriel dice que Quezada se puso "muy nerviosa" al verle en la finca
Asimismo ha declarado Francisco Cruz, tío de Gabriel, que ha relatado que al día siguiente de desaparecer el niño estuvo en la finca de Rodalquilar con su mujer y otras dos personas, pero que no vieron nada raro, aunque ha reconocido que le llamó la atención ver una pala, un hacha y un rastrillo "muy bien ordenados, puestos en línea".

Además, ha señalado que esas herramientas no eran suyas, aunque al mostrarle la pala, la ha reconocido como una pala que tenían en otro cortijo que, al ser vendido años antes, fue llevada a casa de su madre en Las Hortichuelas. También ha subrayado que le pareció raro que estuvieran allí esas herramientas, cuando su hermano "normalmente nunca" las tiene en la finca.

También ha asegurado que días después de desaparecer el niño, acudió a la finca con un grupo de personas, y se encontraron por sorpresa con Ana Julia Quezada allí, quien, al verles, se puso "muy nerviosa", hasta el punto de que insistió en que "quería marcharse", pero que no podía conducir, y tuvo que llevarla él en coche hasta la casa de la abuela de Gabriel en Las Hortichuelas.

Según Francisco Cruz, fue una sorpresa también para él encontrar a Quezada en la finca porque solo tenían llaves su hermano y él mismo.