En una sesión de entrenamiento para el Campeonato de Gimnasia Artística de Estados Unidos el miércoles, Simone Biles traía puesto un leotardo decorado con un chivo (goat, en inglés: un acrónimo de greatest of all time, la mejor de todos los tiempos).

Era un recordatorio, en caso de que alguien se le haya olvidado, de que es la mejor gimnasta en la historia estadounidense. Tiene un total de veinticinco medallas de campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos, dieciocho de las cuales son doradas; Biles no tiene a nadie que la alcance en el medallero.

Ella llegó a este punto por realizar de manera temeraria movimientos que nadie más se ha atrevido a probar. El viernes, en busca de su sexto título estadounidense, se convirtió en la primera mujer en hacer un doble triple (dos saltos mortales con tres rotaciones) en su rutina de piso.

Aunque hubo algunos problemas con su aterrizaje —tuvo que poner las manos para estabilizarse—, los jueces decidieron que el movimiento había sido completado. Le otorgaron 14.35 puntos por la rutina, el total más alto para la rutina de piso el viernes, y Biles prometió intentar el doble triple nuevamente el domingo, cuando se definirá el título general de mujeres.

Fue la tercera ocasión en su carrera en que Biles introdujo una nueva combinación a la rama femenina del deporte.

“Siento que nunca debes conformarte solo porque ya estás ganando o estás en la cima”, dijo Biles en entrevista después de la sesión de entrenamiento del miércoles, en la que completó exitosamente el doble triple en cuatro ocasiones. “Siempre debes empujarte a ti misma”.

¿Cómo calificar el nuevo elemento de Biles?

Simone Biles demostró un nuevo salto en su rutina de piso: un doble mortal hacia atrás con triple giro. Nunca antes había sido intentado en competencia para la categoría femenina de la gimnasia artística, y la hazaña no recibirá una puntuación oficial hasta que Biles complete el elemento en el campeonato mundial de octubre. Aquí, un vistazo al nivel de dificultad y puntuación de elementos similares. Agregar una segunda rotación al doble mortal hacia atrás casi duplica el valor del salto (pasa de 0,5 puntos a 0,9).



Hasta ahora, el doble triple era un elemento que solo se había logrado en la rama masculina, e incluso ahí es inusual. No se espera que ninguno de los hombres en el actual campeonato nacional estadounidense intente hacerlo, y la mayoría de las competidoras de Biles ni siquiera pueden hacer un doble doble.

“Si hace diez años me hubieras dicho que alguien iba a intentarlo, habría reaccionado como: ‘Uy, no sé, eso parece un poco difícil y peligroso’”, dijo a principios de la semana Nastia Liukin, la campeona de conjuntos de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, que ahora trabaja como analista para NBC Sports. “Claro que, si alguien lo puede hacer, obviamente es ella”.

El año pasado, cuando Laurent Landi, el entrenador de Biles, le sugirió trabajar el doble triple, la atleta tenía dudas. Hace unos años había probado hacerlo, pero solamente en la fosa acolchonada de prácticas, que la salvaba de lesionarse si se equivocaba.

“Mi primera reacción fue un no”, dijo Biles. “Y entonces él tuvo que empujarme a que lo hiciera hasta que yo estuviera lista y ya entonces fue, como: ‘Ok, realmente no es tan complicado’”.

“Él a veces hace que lo imposible sea posible, y no tengo idea de cómo lo logra”.

Biles ahora controla tanto el salto que, al practicarlo esta semana, varias veces dio un paso fuera del espacio permitido para aterrizar, señal de que tiene más potencia de la requerida para completarlo.

Biles en una práctica para su rutina de piso o manos libres en Kansas City, Missouri, el 7 de agosto
CreditCharlie Riedel/Associated Press
Biles, que dejó de competir por dos años después de las Olimpiadas de Río 2016 en las que ganó la medalla de oro en conjuntos, ha estado dominando como siempre desde su regreso: en el campeonato mundial del año pasado ganó seis medallas, cuatro de ellas de oro.

Aunque también hubo varios cambios en el equipo nacional de Estados Unidos. A sus 22 años, Biles es una de las gimnastas de mayor edad, la líder designada del equipo y un ejemplo importante para las más jóvenes.

Es la única gimnasta estadounidense que fue a las Olimpiadas de Río 2016 que sigue en el equipo y la única gimnasta de élite activa que se ha identificado públicamente como una de las sobrevivientes del abuso sexual cometido por el anterior médico del equipo, Lawrence Nassar.

Mientras otras gimnastas, en especial su compañera de equipo en Río 2016 Aly Raisman, hablaron sobre el fracaso de la federación de gimnasia de Estados Unidos para proteger a sus atletas jóvenes, Biles permaneció relativamente callada. Pero últimamente su postura ha cambiado. Biles ha usado su cuenta de Twitter para expresar su frustración con la federación, y el miércoles reaccionó emocionalmente al hablar de las secuelas del escándalo.

Biles también ha estado tomándose tiempo para ayudar a la próxima generación. Llegó media hora antes a la práctica del miércoles para hablar con las gimnastas de categoría júnior, atletas menores de 16 años, mientras ellas entrenaban.

En esta etapa, crear comunidad para ella y las otras gimnastas se ha convertido en el objetivo de Biles. Pocas personas fuera del ambiente de ese deporte entienden por lo que están pasando, dijo, por lo que es importante apoyarse mutuamente.



Biles con su entrenador, Laurent Landi, en el campeonato estadounidense de Boston 2018

CreditElise Amendola/Associated Press

Antes de los Juegos Olímpicos de 2016, Biles entrenó sola, pero ahora tiene compañeras de equipo en el World Champions Centre, el gimnasio propiedad de su familia en Spring, Texas. Ahí tiene sesiones de práctica con una decena de otras gimnastas y con regularidad invita a otras integrantes del equipo a su casa para pasar el rato entre sesiones.

Biles empezó a trabajar con Landi después de regresar de Río; de los 7 a 19 años había tenido como entrenadora a Aimee Boorman, quien se mudó para dirigir un gimnasio en Florida.

La atleta admitió que su amor por el deporte en ocasiones ha decaído, sobre todo por el trauma emocional de las revelaciones en torno a Nassar. Pero dijo que ha trabajado para encontrar más alegría por fuera del gimnasio, al pasar más tiempo con amistades, familiares y con Lilo, el bulldog francés que adoptó el año pasado. Dijo que es importante tener un balance mientras entrena para su segunda participación en olimpiadas.

“Al final del día, ya cuando miro hacia arriba y noto que se acercan las seis de la tarde, me voy de aquí”, dijo, con una sonrisa. “Ahora no intento hacer más tiempo, a veces ni siquiera hago estiramientos antes, solo digo: ‘Ok, ya me voy, lo siento’”.

Sin embargo, el cambio en sus prioridades no ha disminuido su tiempo de entrenamiento, y sigue a la vanguardia en su deporte. Si Biles también logra completar el doble triple en el campeonato mundial de Stuttgart, Alemania, en octubre, entonces ese movimiento será conocido para siempre como el Biles II.

Dos innovaciones anteriores —parte de una corrida en piso que ha ejecutado desde 2013 y un salto a caballo que logró el año pasado— ahora se conocen simplemente como el Biles, porque fue la primera en lograrlos en cada categoría. Y ha estado practicando otra innovación, una aterrizaje con doble doble mortal desde la viga, que también será apodado “el Biles” si consigue realizarlo en Stuttgart.


“Todas están siendo empujadas por Simone”, dijo Tom Forster, el coordinador de interpretación del equipo estadounidense femenino, sobre las competidoras de Biles. “Seamos honestos: todos están tratando de alcanzarla”.



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