Bob Long, de 70 años, acaba de convertirse en la persona de mayor edad en terminar lo que según Guinness World Records es la prueba hípica con múltiples caballos más larga del mundo. Long además la ganó.

“No es nada”, comentó el 22 de agosto durante una transmisión en vivo por Facebook, poco después de haber cruzado la línea de meta del Derbi de Mongolia. “Solo hay que cabalgar 1000 kilómetros en una marcha mortal a campo traviesa”.

La carrera anual, una competencia de 1000 kilómetros que durante diez días atraviesa las estepas de Mongolia, sigue las antiguas rutas de correos de Gengis Kan y los jinetes cambian de caballo cada 40 kilómetros, de acuerdo con el sitio web Adventurists, la organización turística detrás de la competencia y de otras carreras con obstáculos en campo traviesa (el sitio asegura que está “luchando por hacer del mundo un lugar menos aburrido”).

En su reciente biografía, Rough Magic, Lara Prior-Palmer, quien en 2013 se convirtió en la persona más joven y en la primera mujer en ganar la carrera a la edad de 19 años, describió el evento como el “Tour de Francia en bicicletas desconocidas”.



Este año, Long, un jinete aficionado de Boise, Idaho, venció a 43 competidores al cabalgar unas cien horas durante casi siete días y medio, sobre veintiocho caballos diferentes, según sus cuentas.

Al comienzo, Long no era uno de los favoritos para llevarse la victoria, afirmó Tom Morgan, el director de este año de la carrera y el creador de la competencia para Adventurists.

De acuerdo con Morgan, cada año pasa meses planeando la ruta, a la que incorpora de trescientas a cuatrocientas familias cazadoras de Mongolia para que trabajen en la carrera y unos 1500 caballos que llevan a los concursantes a través de pasos montañosos, colinas arboladas, cruces de ríos, humedales, dunas y una estepa abierta con temperaturas extremas.

Entrar a la carrera cuesta unos 13.700 dólares e incluye una montura personalizada, acceso a un equipo de respuesta médica y veterinarios para el cuidado de los caballos, entre otros gastos.

“Ya habíamos tenido jinetes de edad avanzada, y les había costado por varias razones”, comentó Morgan en una entrevista el 20 de agosto.

Este año, entre las lesiones que sufrieron los participantes hubo una clavícula fracturada, un pulmón perforado y una costilla rota. Ninguno de los caballos tuvo lesión alguna.

“La esencia fundamental de una aventura debe incorporar lo desconocido”, señaló Morgan. “Las experiencias más ricas provienen de este tipo de momentos un poco caóticos cuando no estás completamente preparado”.

Sin embargo, Long ahora es “una leyenda”, afirmó Morgan.

El 20 de agosto, Long acababa de regresar a Boise después de tomar varios vuelos largos desde Ulán Bator, Mongolia. Tras contactarlo mediante una llamada telefónica, Long mencionó que se estaba acostumbrando de nueva cuenta a dormir en una cama y que su sistema gastrointestinal se estaba volviendo a familiarizar con la comida estadounidense.

Long, quien se jubiló como director de tecnología en una empresa tecnológica especializada en atención médica, aseguró que se sintió inspirado a entrar en la competencia después de ver All the Wild Horses, una película sobre la carrera.

“Me tomó unos quince minutos decidir que podía hacerlo”, recordó Long, quien “odiaba” pensar que no podría.

Long creció cabalgando en Wyoming, en paisajes abiertos que le parecieron similares a las estepas de Mongolia, y se preparó física y psicológicamente para la carrera.


“En enero era incapaz de deletrear la palabra ‘Resistencia’”, bromeó.

En el transcurso de varios meses, entrenó con ganadores pasados de la carrera —sus prácticas consistían en montar cuatro o cinco caballos al día hasta donde cada uno pudiera llegar— y aprendió cómo cambiar de caballo de una forma eficiente.

Según Long, el entrenamiento fue lo que le sirvió para la carrera, incluso en contra de competidores más jóvenes.

“La preparación supera la juventud”, opinó.

Cada vez que encabezaba la carrera, le daba a su caballo un lazo azul que había traído de casa. Regalaba bálsamo labial de sabores, estampas de colores y pasadores a los niños de las casas donde se hospedó durante la carrera. Además, armó bolsitas con una navaja de bolsillo y dos cigarros para cada uno de los vaqueros.

“No tardaron en formarse para ayudarme”, comentó.

El tercer día de la carrera, Long tomó un atajo y rebasó a los otros jinetes.

Fue desconcertante ser el líder, explicó, “estar en la mitad de la nada y no poder asegurarte de que estás tomando la decisión correcta o no poder consultar a nadie”.

Sin embargo, estaba familiarizado con la soledad de la naturaleza por la infancia que tuvo.

“Tuve la oportunidad de dar gracias por las bendiciones que estaba experimentando y hablar con Dios”, comentó.

También cantó “There’s a Coach Comin’ In” de la película de 1969 Paint Your Wagon.

Los vaqueros mongoles lo premiaron con un caballo, que su hija quiere llamar Derby. Sin embargo, Long no estaba seguro de cómo llevarlo de regreso a Estados Unidos. Por lo tanto, mencionó que les había dejado suficiente dinero a los vaqueros para que lo cuidaran durante un año.

Long señaló que estaba pensando en ponerse en contacto con el secretario de Defensa, Mark T. Esper, quien este año recibió un caballo de su homólogo de Mongolia, para ver si él podía llevar su caballo a casa.

Long, en el podio, con los otros finalistas después de completar la carreraCreditSarah Farnsworth


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