Desconectar del trabajo en vacaciones cada vez en más difícil para los españoles. Así lo revela un estudio de la compañía Randstad, que cifra en un 30% los trabajadores que reconocen que mantienen contacto con la empresa durante sus vacaciones, un 0,8% más que en 2018. Este problema ha aumentado especialmente en los jóvenes y ya afecta al 48,6% de los trabajadores menores de 25 años.

Los causantes de este problema son los WhatsApps,- el canal más habitual de contacto por las empresas con un 59,6% - , las llamadas telefónicas (51,3%) y los correos electrónicos (36,1%) procedentes del entorno laboral, pudiendo llegar a generar estrés y reducir la competitividad de los trabajadores.

“Se integran en un mismo dispositivo los tres factores por los cuales es más fácil que la empresa te contacte: una llamada, un WhatsApp o un correo electrónico”, explica el director de Randstad, Valentín Bote a RNE, en relación a uno de los compañeros de viaje más habituales de los españoles hoy en día, el móvil.

Piden incluir la desconexión en la ley de Prevención de Riesgos Laborales.
La Ley de Protección de Datos ampara desde 2018 el derecho del trabajador a no ser molestado durante su descanso y, aunque algunas empresas ya lo incluyen en sus normativas, muchos trabajadores contestan a las llamadas por miedo a perder su trabajo. “Tengo miedo que se busquen otra persona, entonces prefiero contestar”, explica un trabajador a RNE.

A este también se unen otros motivos como por ejemplo la falta de más personal que se haga cargo del trabajo durante las vacaciones. Concretamente, el 30% reconoce que no puede desconectar porque es la propia empresa la que le contacta en sus días libres y el 10,3 % asegura que le es imposible delegar en un compañero.

Muy por debajo de estos porcentajes, se encuentran el no querer delegar el trabajo (6,6%) y que sea el propio trabajador quien decida contactar con su empresa (3,8%).

Por ello, desde los sindicatos, piden que se incluya la desconexión digital como un derecho más, tanto en los convenios de trabajo como en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

“El uso de las nuevas tecnologías está difuminando la frontera entre la vida laboral y la vida personal y familiar. Los trabajadores y trabajadoras estamos hiperconectados y esto está generando un aumento de los riesgos psicosociales y de las patologías derivadas de ello. No se puede tener disponibilidad permanente hacia las empresas”, defiende la Secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de UGT, Ana García de la Torre, en declaraciones difundidas por el sindicato.

Los jóvenes son los que menos desconectan del trabajo.
Los menores de 25 años son los que más contacto mantienen con la empresa (48,6%), seguidos por los que tienen entre 25 y 45 años (37,2%), según marca el informe de Randstad. Por el contrario, son los profesionales mayores de 45 los que menor contacto tienen con sus empresas durante las vacaciones, con un 24,2%.

Esto repercute en el tiempo que tardan los trabajadores en desconectar totalmente, siendo mayor en los jóvenes. El 38,3% de los menores de 25 años afirma que necesita entre una y dos semanas para desconectar por completo, mientras que el 34,4% de los mayores de 45 años asegura que les basta con un día.

El porcentaje de afectados varía también en función del sexo del trabajador. En el informe se detecta que a los hombres les cuesta más desconectar durante el periodo vacacional, con un 31, 4% frente al 28,2% de las mujeres.

La falta de desconexión puede tener "efectos negativos tanto físicamente como psicológicamente en los trabajadores", explica la coordinadora del grupo de salud laboral del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, Elisa Sánchez. "El cuerpo está en un estado de alerta permanente lo que puede generar estrés y pérdida del sueño", añade la psicóloga.

Otros de los efectos que se pueden desencadenar la falta de descanso son: tensión muscular, contracturas y problemas digestivos o en la piel.

“A nivel emocional es también muy importante ya que no se está disfrutando las vacaciones como se había planificado. Algunos incluso cambian sus planes porque no tienen cobertura o wifi en el destino vacacional”, apunta Sánchez, que lamenta que no se pase más tiempo con la familia y que los hijos "tomen ejemplo" de "la conexión constante" de los padres.

Por todo ello, la psicóloga recomienda poner el móvil "en modo vacaciones" y silenciar aquellas notificaciones que "no sean urgentes" para centrarse en otras actividades como hacer deporte, visitar la naturaleza o realizar ejercicios de relajación.

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