En Portugal crece la indignación al surgir nuevos detalles relacionados con el caso de unas gemelas de 10 años de edad que fueron rescatadas del garaje de sus padres,donde aparentemente llevaban años viviendo en condiciones insalubres. Las pequeñas fueron halladas por agentes de la Policía de Seguridad Pública (PSP) la semana pasada en el suburbio lisboeta de Amadora. Las autoridades encontraron a las hermanas gracias a una denuncia anónima realizada a través de una línea de apoyo a menores.
Según la PSP, las pequeñas vivían "en condiciones deplorables" entre bolsas de basura y rodeadas por cucarachas. Nunca habían asistido al colegio, por lo que ninguna de las dos sabe leer o escribir, y ambas mostraban secuelas psicológicas relacionadas con los años que han pasado encerradas y testimoniando la relación violenta de los padres, un matrimonio de 51 y 34 años de edad. Éstos compartían un dormitorio adyacente, en el cual vivían con dos perros y cuatro gatos.
En un primer momento los progenitores fueron detenidos, acusados de varios delitos de violencia doméstica, pero finalmente se les ha concedido la libertad condicional, y la pareja actualmente exige la devolución de las hijas, que se encuentran en una residencia de acogida temporal a la espera de que la Fiscalía lusa decida qué hacer con ellas.
En declaraciones a la prensa portuguesa, la madre de las pequeñas ha asegurado que "no vivían tan mal" y que las gemelas "nunca se han quejado". La progenitora afirma que las niñas no estaban escolarizadas porque faltaba algún documento clave para efectuar la inscripción de las mismas -detalle que desmiente el Ayuntamiento de Amadora, que dice no tener registro administrativo alguno de las gemelas, ni constancia de una petición de inscripción realizada por la madre-, pero en todo caso resta importancia al analfabetismo de las niñas, declarando que "nadie nunca ha muerto por no saber leer o escribir".
El caso ha generado gran conmoción en el país vecino al revelarse que el Estado luso tenía constancia de las pésimas condiciones en las que vivían las niñas desde hace al menos seis años. En 2013 la Comisión de Protección de Niños y Jóvenes (CPCJ, según sus siglas en portugués) fue alertada sobre una posible situación de violencia en la casa en la que vivía la familia, y a esa altura se le impuso una orden de alejamiento preventiva al padre. Sin embargo, poco después la orden quedó archivada por petición de la madre, y la CPCJ optó por dejar de hacer un seguimiento de las niñas.
En 2016, hubo una nueva denuncia por violencia doméstica ante la CPCJ, que refirió el caso a la Fiscalía lusa, pero el Ministerio Público no hizo nada al respecto. El pasado mes de julio, la Comisión fue alertada sobre la "negligencia" de los padres, pero fue incapaz de localizar a la familia, por lo que terminó por remitir el caso a la PSP, que tardó varias semanas en encontrar a las niñas.
El hecho de que las gemelas hayan pasado tanto tiempo en condiciones míseras y que el Estado haya tardado seis años en movilizarse para rescatar a las pequeñas ha abierto un debate sobre la efectividad del sistema de protección de menores en Portugal. Entretanto, la Fiscalía señala que ha abierto una investigación criminal de los padres y un proceso de protección de las menores "de carácter urgente" con el fin de establecer qué hacer con la familia. Las pequeñas también están siendo acompañadas por un equipo de psicólogos de la comarca, quienes determinaran qué apoyo social deberán recibir de ahora en adelante.
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