La noche del 19 de mayo de 2013 no le olvidará nunca a la víctima de una brutal agresión en el exterior de un pub de Santiago de Compostela, que cayó en coma e inició un calvario de más de 1.200 días, con numerosas intervenciones quirúrgicas y secuelas que aún sufre, seis años después. Los hechos se juzgan el próximo 19 de junio en la sección sexta de la Audiencia Provincial de La Coruña. La Fiscalía solicita, para cada uno de los dos autores de la salvaje agresión, seis años y nueve meses de prisión.


De acuerdo con el escrito de acusación, estos individuos, «puestos de común acuerdo y con ánimo de atentar contra la integridad física de otros», atacaron a la víctima «a la salida de este local, de manera sorpresiva y por la espalda». Uno de ellos le asestó un puñetazo por detrás, lo que le derribó al suelo. En el momento en que, apoyado en los codos, trataba de incorporarse, el otro sujeto «le propinó una brutal patada en el rostro (...) causándole diferentes contusiones, por las que ingresó en coma en el hospital».



Fractura de huesos propios de la nariz, fracturas de las paredes orbitarias medial lateral e inferior de ambas órbitas, fractura de las paredes lateral, media superior y anterior de ambos senos maxilares, fractura del arco cigomático derecho, fractura del tabique nasal y ambos huesos palatinos y algunas láminas pterigoideas... Es la larga lista de lesiones que le causó a la víctima la violenta patada.

En el primer ingreso hospitalario ya tuvo que sometere a diversas intervencias quirúrgicas, dado el alcance de los daños en su rostro. Pero era solo el comienzo. Además de tratamiento farmacológico, curas y revisiones periódicas, el hombre estuvo entrando y saliendo del hospital para paliar los efectos del ataque. Un calvario agravado por complicaciones como una hepatitis de posible etiología antibiótica.

Tratamiento psiquiátrico
Las lesiones fueron de tal magnitud que hubo de pasar en numerosas ocasiones por el quirófano. Pero eso no fue todo: también hubo de someterse a tratamiento psiquiátrico. En total, recoge la Fiscalía, tardó en estabilizarse 1.230 días; 52, casi dos meses, los pasó hospitalizado. Y aún persisten los efectos, con secuelas como síndromes psiquiátricos, al sufrir agravación o desestabilización de otros trastornos mentales de grado moderado, alteración en la respiración nasal y, por si fuera poco, marcas en el rostro.

Por un delito de lesiones, la Fiscalía solicita, además de las penas de prisión, que la víctima sea indemnizada con 150.000 euros.