Han sido tres meses de incertidumbre. De darle muchas vueltas. De pensarlo bien. Pero Luis Enrique ya ha tomado la decisión: deja la Selección nacional de fútbol. Era el presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, el que lo anunciaba ayer en una rueda de prensa.

Rubiales, que no daba más explicaciones sobre los motivos que habían llevado al asturiano a echarse a un lado, sentenciaba: "Luis Enrique comunica que no va seguir como seleccionador. Tengo que dar las gracias a Luis Enrique, es un tío que se ha portado con la federación de manera 10".

Él, poco después, con un escueto mensaje, confirmaba las palabras del presidente de la RFEF: "Debido a que los motivos que me impidieron desarrollar con normalidad las funciones como seleccionador desde el pasado mes de marzo continúan a día de hoy, he decidido dejar dicho cargo".

¿Cuáles son esos motivos? Todo un misterio. Sin embargo, la prensa deportiva sí se ha atrevido a sostener que es un problema de salud de una de sus hijas lo que le ha obligado a cortar su carrera profesional de raíz. Algunos han dado detalles concretos de qué es lo qué le podría pasar a la niña, pero lo cierto es que él y su mujer se mantienen herméticos.

Luis Enrique dice hasta luego, porque estamos seguros de que ese problema se solventará y podrá volver a estar donde más le gusta: en un terreno de juego, ahora, en la banda dando órdenes.

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