Las Fiestas del Renacimiento vuelven a transformar durante cuatro días parte del casco histórico ubetense para conmemorar que hace dieciséis años (el 3 de julio de 2003) Úbeda y Baeza fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El pistoletazo de salida de estas celebraciones, que incluyen decenas de actividades, se dio ayer con la recreación de la entrada a la ciudad del Emperador Carlos I de España y V de Alemania y el acto de la Jura de los Fueros con el que, acompañado por su séquito imperial y Francisco de los Cobos, se comprometió a guardar los privilegios y mercedes concedidas a la ciudad por sus antecesores.
Cientos de personas se congregaron entre el Hospital de Santiago y la plaza de Andalucía para presenciar el desfile, en el que participaron numerosos ubetenses ataviados con vestimentas como las de la época de mayor esplendor de la ciudad. Hubo soldados, muchos niños, escuelas de danza, los recreadores integrantes de la Compañía de Arcabuceros de Úbeda y las participantes en el taller de costura que durante el último mes han preparado sus ropajes además de numerosas colgaduras para decorar la ciudad. Y no faltaron los abanderados llegados desde Italia con su espectáculo.
La Jura de los Fueros tuvo lugar en la plaza de Andalucía ante la Virgen de los Remedios, bajo la Torre del Reloj, entre multitudes. Posteriormente el ambiente se trasladó hasta el casco antiguo, lugar dividido en varias zonas temáticas, que es el escenario ideal de todas las propuestas programadas por el Ayuntamiento con la colaboración de la empresa de servicios turísticos Atlante. Con un paseo imperial se inauguró oficialmente el mercado renacentista y la zona de mesones y tabernas.
El público ya disfrutó anoche de estas últimas, en las que se pueden degustar productos y platos típicos, y paseó por el entramado de puestos, talleres, campamento militar, granja y paradas de artesanos, lo cual se compaginará hasta el domingo con espectáculos de música y danza, representaciones teatrales, de títeres y de animación, exposiciones callejeras y otras actividades complementarias.
Por ejemplo, ayer hubo pregón oficial ante la fachada del Ayuntamiento, actuación de los abanderados, bailes de la Escuela Municipal de Danza 'Conchita Álamos' y danza oriental con las alumnas de Marian Egido del centro T-Cuidamos.
Durante estos días no faltarán otras actividades ya consagradas como las danzas, malabares, teatro de calle, pasaje del terror, acrobacias, exposición y vuelos de aves rapaces, exposición de aparatos de tortura y humillación, pasacalles de personajes mitológicos y de fantasía, paseo de ocas, paseo de ogros, un recital de la Agrupación Coral Ubetense y el grupo Syntagma Musicum, observaciones astronómicas y sesiones en el Planetario, el Encuentro de Bandas de Música 'Úbeda, ciudad del Renacimiento', visitas guiadas, espectáculos de fuego, de telas aéreas o de danza del giro del derviche y un largo etcétera.
Como ya pasara en los dos últimos años, junto a la plaza del Ayuntamiento, la plaza Vázquez de Molina y la plaza de los Carvajales se abarca también el espacio de las Eras del Alcázar, para que la gente conozca este lugar de gran valor arqueológico, dotándolo de actividades y de un zoco árabe durante las celebraciones.
Un año más se ha puesto un especial mimo en la elaboración de la programación, seleccionando actividades diferenciadoras y de calidad, con el objetivo de captar la atención de los vecinos de la localidad, gente de municipios cercanos y turistas que durante estos días visiten Úbeda. Además se han ornamentado numerosos espacios gracias a las personas que han participado en los talleres de costura y al esfuerzo del Ayuntamiento.
El concejal de Festejos, Jerónimo García, manifestó que en estos últimos años la cita ha cogido el rumbo que el gobierno local deseaba, dándole un giro y cambiándola por completo, para hacer algo «único y muy nuestro», dijo. De esta forma, en las últimas ediciones se ha motivado y promovido la participación de la sociedad ubetense, para que se involucrara de una manera más activa.
El edil reconoció que esa ambientación y participación se ha logrado, por ejemplo, gracias a la realización, un año más, del taller de costura en el que se confeccionan vestimentas de la época, así como pendones y banderolas para decorar las calles de la ciudad. Este año, además, se han realizado unas banderolas especiales, entre setenta y ochenta, para colocarlas en las farolas a la entrada del municipio.

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