Los docentes españoles se quejan de que, cuando comienza su clase, tienen que esperar un buen rato hasta que los estudiantes se calman. Cuatro de cada 10 denuncian que hay mucho ruido disruptivo en el aula, un runrún de adolescentes que interrumpe el aprendizaje una y otra vez. España bate récords mundiales en alboroto escolar: en este indicador, se erige como el primer país de la UE y el segundo de la OCDE, sólo superado por Brasil.
De media, los profesores españoles dedican casi 10 minutosde cada hora de clase (el 16,4% del tiempo) a tratar de mantener el orden en el aula e intentar que se callen los alumnos. Otro 7,9% de esa sesión se les va en tareas burocráticas, que se traducen en 4,7 minutos más de interrupción. Al final, una hora de clase se queda en poco más de 45 minutos de tiempo de aprendizaje, el 75% del total. En la mayoría de los países con mejores resultados académicos los profesores se centran en enseñar y no tienen otras distracciones.