El riesgo de conflicto entre Irán y Estados Unidos alcanzó uno de sus puntos más críticos este fin de semana, después de que la prensa estadounidense reveló este domingo que el presidente de ese país, Donald Trump, ordenó un ataque cibernético contra sistemas de defensa iraníes el jueves pasado, al mismo tiempo que canceló una retaliación militar contra el país islámico por haber derribado un dron espía estadounidense en el golfo Pérsico.

Según mandos militares citados por el diario 'The New York Times', los cibertaques llevaban planeándose varias semanas. La revelación se hizo pública un día después de que el régimen de Hasán Rohaní advirtió a la Casa Blanca que un ataque contra su territorio tendría “consecuencias devastadoras” para la región. A su vez, Trump replicó a estas amenazas con la promesa de imponer nuevas sanciones económicas a Teherán a partir de este lunes.
En respuesta, un alto comandante militar iraní declaró este domingo que cualquier conflicto en la región del golfo podría “extenderse incontrolablemente y amenazar la vida de los soldados estadounidenses”.
Sumado a esto, el ministro iraní de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, denunció que la de este jueves no era la primera incursión de un dron espía estadounidense en su espacio aéreo, pues las Fuerzas Armadas iraníes ya habían registrado el paso de un dron MQ-9 Reaper el pasado mayo.
Restos del fuselaje de un dron estadounidense RQ-4A exhibido por la Guardia Revolucionaria de Irán, este viernes.
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Imagen de video. EFE

Zarif mencionó los recientes incidentes en el golfo Pérsico y señaló que tales operaciones del 'equipo B' “casi conducen al presidente Trump a desatar una guerra”.

Con ‘equipo B’ se refería Zarif al asesor de seguridad nacional estadounidense, John Bolton, quien –sin referirse a esta supuesta incursión– contestó a las acusaciones diciendo que la determinación de la Casa Blanca de no atacar a Irán es “ temporal” y que el gobierno de Rohaní no debía confundir “prudencia con debilidad”. 

Bolton se encontraba en Israel reunido con el primer ministro Benjamin Netanyahu, otro enemigo declarado de Irán, quien busca apoyo para mantener su control en Valle del Jordán.

"Creo que ellos quieren negociar. Y creo que quieren hacer un acuerdo. Mi acuerdo es nuclear. Ellos no van a tener un arma nuclear"

La amenaza de conflicto subió tanto de tono que el presidente Trump se vio obligado este domingo a decir en una entrevista a la cadena NBC que “no buscaba una guerra” con Irán y está preparado para llegar a un acuerdo “que ayude a la debilitada economía de ese país”, aunque mantuvo su posición de implementar las sanciones. 

“Creo que ellos quieren negociar. Y creo que quieren hacer un acuerdo. Mi acuerdo es nuclear. Ellos no van a tener un arma nuclear”, agregó. “Me parece que no les gusta la posición en la que están. Su economía está en la quiebra absoluta”. Enseguida de estas declaraciones, dos de sus funcionarios declararon que tomarían acciones para frenar el conflicto.
El emisario estadounidense para Irán, Brian Hook, exhortó desde Kuwait a “todos los países a convencer a Irán de desactivar la tensión” en el golfo. Y aseguró que Estados Unidos “no tiene ningún interés en una confrontación militar con Irán”, y que reforzarían su “dispositivo en la región por razones solo defensivas”.

Por su parte, el secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, viajó a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos –aliados de su gobierno– para abordar la crisis desatada en la región.
Mike Pompeo
El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo.
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AFP
Pompeo reiteró la disposición estadounidense al diálogo para mejorar las relaciones con Irán. “Estamos preparados para negociar sin condiciones previas. Ellos saben precisamente cómo encontrarnos”, dijo. “Tengo confianza de que en el mismo instante en que se quieran comprometer con nosotros, podremos iniciar la conversación”, dijo. “Estoy esperando ese día”, agregó.

El vínculo entre Washington y Teherán se deterioró a partir de mayo de 2018, cuando Trump decidió retirar a Estados Unidos del acuerdo internacional firmado en 2015 –también rubricado por Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania– para frenar las ambiciones nucleares de Irán, restableciendo duras sanciones contra esa república islámica, entre estas no renovar las exenciones a la compra de petróleo iraní.

Las relaciones empeoraron luego con los ataques contra petroleros en la región del estratégico estrecho de Ormuz en mayo y junio, atribuidas por Washington a Teherán, aunque este las ha desmentido. 

Sumado a esto, Estados Unidos reforzó recientemente su dispositivo militar en Oriente Próximo, en medio de nuevos roces por el anuncio de Irán de que el 27 de junio, sus reservas de uranio enriquecido superarán el límite previsto en el acuerdo nuclear. Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) certificó que hasta ahora Irán ha actuado conforme a lo acordado en el acuerdo de 2015.